viernes, junio 30, 2006
Amada Erika
Primera Parte
Siempre soñé estar contigo, antes de conocerte, aún antes de nacer, te amaba, sin saber como eras, como pensabas o como miraban tus ojos...
Por ti hubiera dado mi vida, porque a ti si te amé...
Eras una niña cuando te empecé a adorar, recuerdo la ocasión en que por primera vez contemplé el candor de tu belleza, tu sonrisa tan tímida y armoniosa, tan hermosa...
Cinco o seis segundos quizá, permaneciste ante mi sorprendida mirada, apenas si pude pronunciar palabra,. Cuan largas las horas, los días y las semanas que esperé para volver a verte aunque fuera de lejos, pues me ocasionabas una extraña timidez, una emoción única y fascinante, que mi corazón aún joven y sin muchos sufrimientos desconocía y que jamás nunca, volvió a experimentar ...
Observarte caminar, sonreír y derramar bajo tu paso la pureza de mil rosas era una bendición, tu eras realmente fuente de inagotable candor, eras para mí la bebida fortificante que calmaba mi sed de vivir, mi anhelo eras tu, todo el horizonte y mi esperanza era un día conquistarte, tomar tu mano y adorarte por siempre. No sé exactamente que fue lo que pasó, pero un día te apartaste para no volver jamás.
Segunda Parte
Supe de ti varios años después, pero no vale la pena decir lo que sentí, hoy se que jamás volverás...
Conclusión.
Tú fuiste y serás la única que pudo cambiar mi vida inútil...lástima que hoy seas ajena.
Primera parte escrita en 1994
Segunda parte escrita en 2000
Conclusión en Abril de 2005
